Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón (6 de julio de 1907 - 13 de julio de 1954). Pintora, revolucionaria, aguerrida, comunista, rebelde y talentosa. El nombre Frida Kahlo, la mujer de las grandes cejas, los autorretratos y los alcatraces, está escrito en las principales páginas de la historia del arte mexicano y en el listado de las mujeres más trascendentales de este país.
Desde muy temprana edad, en su natal Coyoacán, mostró gran entusiasmo y talento por la pintura; el mismo que, años después el pintor mexicano Diego Rivera apreciaría en ella.

Cada uno de sus cuadros muestra su marcada tendencia al surrealismo y al impresionismo, todos ellos con temáticas alusivas a su propia vida y a sus emociones que dejaba aflorar por medio del lápiz o el pincel.
Militante activa desde muy joven del Partido Socialista en México, Frida se caracterizó por ser una camarada siempre dispuesta a ayudar a los compañeros que así lo necesitaran. El caso más sonado fue en de León Trotsky, el revolucionario ruso perseguido por José Stalin.

La vida de Frida Kahlo estuvo intensamente marcada por el dolor, mismo que se reflejaba en su obra. Dolor físico causado en su infancia por la poliomielitis, a lo que le siguieron enfermedades y lesiones constantes y finalmente, en 1925, un terrible accidente en un tranvía que la condicionó por el resto de su vida; y por otro lado, el dolor emocional, causado en gran parte por la tórrida relación con su marido, Diego Rivera.
La vida de esta mujer estará siempre en el ojo del huracán y las versiones de ella, si bien cada vez más escasas, se confrontan entre sí. A pesar de ello, la trascendencia de su obra y el valor histórico que representa, no se demerita en lo más mínimo, incluso 58 años después de su muerte.































