"Que le corten la cabeza, gritó la Reina Roja". Todos sabemos que esta orden es del excéntrico personaje de Alicia en el país de las maravillas. Pero imaginen que esta reina adicta a las ejecuciones hubiera tenido un instrumento que hiciera más rápida y sencilla esta labor; seguramente el relato terminaría sin personajes o en un tragedia como Hamlet. Qué bueno que la Reina Roja no conocía la guillotina.
Pero, ¿qué onda con la guillotina? ¿De dónde vino y para qué? Bien, habrá que ir por parte, y podemos empezar por la cabeza. La guillotina fue un instrumento de pena de muerte que se hizo popular durante la Revolución Francesa, cuyo uso se instauró en ese país el 21 de agosto de 1792.

Consiste en una pesada y afilada cuchilla de acero montada en lo alto de una estructura de madera. La parte media se coloca al condenado, sujetándolo con una horquilla. La cuchilla cae y con todo su peso hace un corte limpio a la altura del cuello del desafortunado que está puesto ahí.
La finalidad de este instrumento era acortar el sufrimiento de los condenados a muerte pues las prácticas de tortura eran tan comunes como hoy las multas de tránsito. Obviamente sólo los aristócratas, debido a su clase social tenían el privilegio de morir en la guillotina; pero ya para el final de la “era de la guillotina”, los verdugos agarraban parejo y ya no distinguían ni edad, sexo, clase sociales y descabezaban a todo el que, a su criterio, lo mereciera.
De hecho, uno de los más famosos guillotinados fue, ni más ni menos, que polémico el rey Luis XVI, en 1793, como parte de la rebelión del pueblo francés en la Revolución.

A pesar de que se popularizó en Francia en el siglo XVII, su uso está registrado desde el siglo XII. Lo que sí es completamente francés es el nombre que recibe en honor a Joseph Ignace Guillotin, uno de los impulsores de este instrumento. Durante siglos, existía la leyenda que Guillotin había sido uno de los conejillos de indias de este aparatito, pero ya hay versiones que desmienten esto y que aseguran que murió en su casa ya avanzada la edad.
Al día de hoy, aún quedan algunas réplicas y piezas originales de la guillotina, como una muestra de los que los seres humanos somos capaces de llegar a hacer contra nuestros semejantes.





























