Alan y Ana viven una relación destructiva y codependiente, pero ahora, además de ser cómplices de sus pasiones, también se verán envueltos en el homicidio de Jaime, el mejor amigo de ella.
Para esclarecer este misterioso asesinato, Marco, un joven penalista, visita a los presuntos culpables sin saber que el pasado de cada uno de los involucrados desencadenará un suceso que no sólo cambiar el curso de la historia que investiga, sino también el de la suya.
Es una historia de suspenso que trata de esclarecer una muerte, pero también de las relaciones humanas, sobre la obsesión y odio. Pese a que el montaje fue escrito en el 2000 cuadra muy bien con el momento que actualmente viven muchas parejas, quienes confunden el significado del amor, la pasión y la codependencia.
Con una escenografía minimalista, el escenario está decorado con vasos de vidrio que representan el vacío emocional de cada uno de los personajes.
Todos los protagonistas muestran su lado más oscuro. Hay gente en la vida que parece que tiene el don de sacar lo peor de las personas y es en esa perspectiva donde el espectador se puede reflejar con los personajes.






























