Como muchos músicos, Tchaikowsky (1840 - 1893) no pasaba el día entero nada más escribiendo partituras, sino que daba clases de composición. Me puedo imaginar que sus sesiones en el Conservatorio de Moscú debieron ser maravillosas, si se parecían aunque fuera un poco a sus composiciones. Uno que más se benefició de estas lecciones fue Sergei Ivanovich Taneyev (1856 - 1915), en quien Tchaikowsky veía un gran futuro por su capacidad inventiva y su buen oído para la dulzura en las melodías. Por otra parte, el discípulo era de juicio muy duro y sabía que demasiada inventiva es derroche y que el exceso de dulce empalaga, de modo que esas eran las características de sus propias composiciones que menos encomiables le parecían a Taneyev.
Resultó, que antes de mucho tiempo ambos se hicieron grandes amigos, se habituaron a mantener una constante crítica mutua de sus trabajos. Taneyev era muy cuidadoso con las formas correctas de la composición (luego de que su maestro salió del Conservatorio, él lo substituyó) y la grandeza de su estilo inspiraban en Tchaikowsky el gozo de disfrutar cada pieza mientras más la escuchaba, aunque siempre le recomendara a su antiguo discípulo dejarse llevar más. En el sentido contrario las críticas nunca eran tan suaves: Taneyev tenía un modo proverbialmente áspero y directo de criticar, no sólo a él mismo, sino a quien pidiera su sincera opinión, especialmente a sus amigos. La música de Tchaikowsky siempre fue mucho más intuitiva, mientras que la de Taneyev fue más bien de un porte solemne y noble. Ese contraste motivaba mucho las críticas. Después de un tiempo, Tchaikowsky llegó a estar tan atemorizado de escuchar los pensamientos de su antiguo estudiante, que al oír lo que opinaba sobre su quinta sinfonía, el famoso compositor rompió en trozos su partitura y en un trance de vergüenza salió corriendo del lugar.
Podríamos concluir que una opinión tan estimada por Tchaikowsky sólo puede venir de un fabuloso compositor; pero hay otra cosa más que esto me hizo pensar: si Tchaikowsky mismo le tenía miedo a sus críticas, ¿se imaginan cómo habrá sido Taneyev de maestro?






























