Este 5 de octubre se cumple un año de la muerte del fundador de Apple, Steve Jobs. Después de ser despedido de su propia compañía, y haber regresado para convertirla en una de las más exitosas en el mundo, Jobs logró cambiar la manera en la que hacemos muchas cosas de las que tal vez no nos damos cuenta. Una de esas cosas es la forma en que escuchamos música.
Seguramente muchos de ustedes no se imaginan la vida sin un reproductor de música. En 1979, cuando salió el primer Walkman, la idea de poder escuchar música mientras hacíamos cualquier otra cosa parecía un lujo tremendo. Después vino el Discman, pero los dos tenían la desventaja de que sólo podíamos escuchar algunas pocas canciones o llevar nuestros cassettes (artículos que, por cierto, ahora resultan extrañísimos para las nuevas generaciones) y discos en la mochilita.

En el 2001 llegó el iPod, gracias a que Jobs se pensaba a sí mismo como un apasionado de la música, y fue gracias al iPod que Apple llegó a más gente (se han vendido más de 300 millones de iPods en el mundo). “La gente adora la música. La música que escuchamos configura la banda sonora de nuestra vida. Para mí es el núcleo a partir del cual quiero difundir un nuevo estilo de vida digital”, dijo el fundador de Apple en la presentación del reproductor de música más famoso del planeta, el iPod.
Y ahora todos los dueños de un iPod van así por la vida, escuchando la “banda sonora” de su vida. A veces da mucha risa presenciar cómo la gente ya no pela el mundo exterior, y las caras que hacen delatan que la canción que están escuchando ya les creó un mundo alterno en el que son los protagonistas de una película que no existe.
Con la llegada del iPod, también empezó a existir iTunes, cambiando la manera en la que se consume música y dándole una alternativa legal a la piratería. iTunes es ahora la tienda de música más grande del mundo.
Esta es la manera en la que Steve Jobs cambió el mundo de la música.






























