Entre músicos y artistas siempre ha sido tema de interés el origen de las grandiosas ideas que terminan en grandiosas obras. Que tengamos escuelas de música sugiere que la inspiración no es inspiración en realidad, sino una técnica que puede aprenderse; pero por otro lado, también solemos admitir que además de escuela hace falta talento para hacer de esas enseñanzas frutos valiosos. El problema probablemente seguirá siendo problema siempre, y uno de los ejemplos más llamativos es un rumor que existe sobre Dmitri Shosakovich (1906 - 1975).
El compositor ruso estuvo involucrado en la Segunda Guerra Mundial en una tensión constante, primero manteniéndose en Leningrado durante la invasión alemana y, después de ser evacuado, siendo adoptado por la resistencia rusa como músico que simbolizaba la lucha de su pueblo. Durante los enfrentamientos, sin embargo, se dice que sufrió un accidente: en una explosión un fragmento de metralla se alojó en su cabeza, sin matarlo. Nunca lo revisó ningún doctor y la herida cicatrizó naturalmente.
Años después Shostakovich se rehusaba enérgicamente a recibir atención médica, cosa que parecía muy extraña a todos los que lo frecuentaban. Cuando componía, según se dice, se recargaba del lado de la herida un momento, en completo silencio, y después escribía emocionado con velocidad una porción de su pieza, luego volvía a callarse y a inclinarse, y así repetía el patrón hasta terminar. El rumor nació, según se dice, de él mismo: dijo a un amigo una vez que la esquirla en su cerebro le provocaba "alucinaciones acústicas", al presionarla con la mano y ladear la cabeza escuchaba melodías de las que se ayudaba para componer. Por supuesto no quería que un médico la removiera.
Y así, la pregunta nos surge a nosotros: ¿querrá decir su secreto que sus composiciones no tienen mérito, o creen que al contrario, se necesite ser Shostakovich para que un trozo de metal en el cerebro le permita a uno tener tan maravillosas imaginaciones? Quién sabe si a nosotros nos habría hablado así de bellamente tan atípica musa.






























