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Schumann: Traidora ambición
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Un hombre torturado por sí mismo. Por: http://upload.wikimedia.org/
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Schumann: Traidora ambición

Uno espera que la tecnología constantemente avance porque mientras mayor es su progreso, más cercano vemos nuestro bienestar (sobre todo entre los gozos de la comodidad). Sin embargo, confiarse en exceso del poder de la tecnología por el afán de cosechar sus frutos tan pronto como sea posible, y eso sin haberla probado suficientemente o sin tener seguridad de sus efectos, rara vez es el preludio a una historia con final feliz. Ésta fue la lección que a la mala le tocó aprender a Robert Schumann (1810 - 1856), quien en palabras de su maestro Friedrick Wieck podría haber sido el más talentoso pianista de Europa. Traicionado por el destino, por la tecnología, y quizá en mayor medida por su propio ahelo, perdió para siempre la posibilidad de tocar su instrumento predilecto.

Schumann enfocó la pasión que sentía por la música en un vehemente amor por el piano. Por lo que se dice, disfrutaba tocar tanto como escuchar (si no es que hasta más), y sus hábitos de composición lo unían tanto a la práctica que no había mucha diferencia entre lo que podía hacer sentado al piano y lo que podía ocurrírsele con pluma y partitura. Tristemente, su ambición por ser el intérprete más virtuoso lo llevó demasiado lejos: tuvo la idea de mejorar los músculos de sus manos a través de un artefacto de palanca que jalaba su dedo anular hacia atrás mientras ejercitaba el resto. Día tras día sometía sus manos al trabajo mecánico de su invento. Lo que Schumann no sabía era que la tensión con la que estaba forzando a su tendón era contraria a la naturaleza de la mano. Lejos de aumentar las capacidades de su dedo, un día en que el tendón cedió, terminó por inutilizárselo.

En adelante, con su sueño destruido, Schumann se dedicó exclusivamente a escribir música que no podía tocar. El accidente marcó para siempre sus días. Y es curioso cómo obra el destino, pues su triste infortunio nos regaló a nosotros gran fortuna: un músico de sensibilidad brillante (y de paso, una buena enseñanza de prudencia).

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