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Dvořák: Grandeza y Sencillez
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En Estados Unidos, recomendó seguir los hilos de la música de los nativos y de los afroamericanos. Por: http://upload.wikimedia.org
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Dvořák: Grandeza y Sencillez

Este 8 de septiembre, si Antonín Dvořák (1841 - 1904) siguiera vivo, cumpliría nada menos que 171 años, y sería un longevísimo anciano de gustos sencillos y un imperturbable amor por su tierra Bohemia, en lo que hoy es la República Checa. ¿Cómo estoy tan seguro de que así seguiría siendo después de tanto tiempo? Me lo imagino nada más porque así fue toda la vida. Hasta cuando ya se había hecho tremendamente famoso seguía viviendo austeramente y a los modos de su pueblo. Él, como Bela Bartók años después, dedicó su esfuerzo a llevar a la música de las grandes sinfónicas los elementos folclóricos más importantes de su región. Esas tonadas que todos en un poblado conocen, esos modos de cantar que desde niños se enseñan y que pintan de colores tan característicos los distintos lugares, siempre le parecieron de lo más importante a Dvořák y despertaban en él un marcado ímpetu nacionalista.

Antes no solía ser así, sin embargo. Aunque en diferentes partes del mundo el modo de enseñar música siempre ha sido muy distinto y se notan los estilos entre variadas escuelas, la separación entre música popular o folclórica y música “de escuela” era invariablemente marcada, y no se concebía que fuera de otro modo. Dvořák no quiso aceptar nada de eso y trató con suma seriedad la influencia musical del pueblo. Como compositor, por supuesto que tiene mucho más que ofrecer que el sólo hecho de haber integrado a su música los modos bohemios y eslavos, pero no por eso es menos importante este elemento. Más allá de regalarnos tipos de música que probablemente no habríamos escuchado nunca si las rigurosas divisiones se hubieran mantenido, la manera maravillosa con la que lo hizo probó que hay mucho más que juego y futilidad en las melodías comunes y corrientes. La grandeza no depende enteramente de las fuentes, sino de lo que un hombre genial es capaz de hacer con ellas, y eso sigue siendo tan verdadero hoy, como lo será 171 años después.

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