Ayer, por fin, llegó el día del concierto de Megadeth, fecha que muchos metaleros chilangos esperaban como se espera el Día de Reyes en la infancia. Eran las 8 y algo cuando la banda Raxas, telonera de Megadeth, salió al escenario del Pepsi Center, dejando a la muchedumbre muy emocionada y/o ansiosa por escuchar (y ver) a la banda formada por Dave Mustaine.
Poco después de las 9 pe eme, los Megadeth salieron al escenario acompañados de un griterío frenético, cortesía de los muchísimos fans que corrieron desde la oficina para llegar a tiempo, y los otros muchos playeras-negras-con-el-nombre-de-una-banda-de-metal que ya brincaban eufóricos (y eso que son bien rudos).
Empezó a sonar “Trush” y las miles cabelleras largas empezaron a hacer lo que los metaleros hacen con la cabeza en un concierto, ya saben cómo, ¿no? Cuando terminó, Mustaine saludó muy emocionado: “Good evening!” y el público reaccionó como si fuera lo mejor que les hubieran dicho en su vida (y tal vez sí, qué triste), y empezaron a tocar “Hangar 18”. Siguieron con “She-wolf” y “A tout le monde”.
Cuando empezó a sonar “Whose life”, el Pepsi Center ya estaba completamente poseído por algún espíritu del metal, y la gente no paraba de gritar (¿o cantar?). Con “Skin o' My Teeth” llegó uno de los momentos más esperados, pues era la primera canción del disco Countdown To Extinction, que considerado como uno de los álbumes más importantes dentro del metal y de la carrera de la banda, que sonaba.
“Psychotron” y “Captive Honour” advertían que el final del concierto se acercaba. Dave Mustaine dio un aplauso a los mexicanos, o a los que estaban ahí, al menos.
Todos tenían caras de satisfechos.



























