Polémico, genial, observador y desparpajado; son sólo algunas características que definieron la vida de uno de los poetas mexicanos, miembro de “Los contemporáneos”, más representativos del siglo XX: Salvador Novo. Nacido en la Ciudad de México el 30 de julio de 1904, no sólo se destacó en el ámbito poético, sino en el ensayo, la crónica, en la dramaturgia e, incluso, en el ámbito televisivo, cuando este medio estaba en ciernes, allá por la década de 1940, con el sueño de hacer de la televisión mexicana un exponente de la cultura para todos.
Su vida siempre se vio permeada por la polémica debido a sus abiertas preferencias sexuales, en un sociedad completamente machista y, ¿por qué no decirlo?, homofóbica. A pesar de las vicisitudes siempre se mantuvo firme en defender y expresar su sentir, lo cual le acarreó muchos problemas, no sólo sociales, sino incluso políticas por su papel de figura pública.

En su obra también se puede ver este aspecto de su vida, lo cual ha trascendido a los largo de los años como una forma muy particular de ver la vida. Esto es muy palpable en sus poemas y, por supuesto, en sus crónicas en las que nos enseña una Ciudad de México como pocos autores nos han mostrado.
Un gran poeta. Respetuoso de la métrica y la poética que marcan los cánones tal se puede ver en sus XX Poemas (1925) y su Espejo (1933). Artífice de una prosa hábil y rápida que atrapa a los lectores casi desde los primeros renglones como en Breve historia de Coyoacán (1962). Y qué decir de su producción teatral, excelentes puestas en escena que son despliegues de cultura y humor, como La culta dama (1948) y La guerra de las gordas (1963). Valga esta mención como un breve homenaje a uno de los escritores mexicanos más trascendentes del siglo XX.






























