En 1985, el cineasta Wim Wenders quedó impresionado al ver la coreografía Café Müller, de Pina Bausch, durante una retrospectiva dedicada a la bailarina en Venecia.
Desde entonces el realizador comenzó a buscar la idea de cómo trasladar a la pantalla de cine los movimientos de Pina, aunque sabía que la tecnología limitaba el proyecto.
Cada vez que se encontraban, Pina le preguntaba a Wenders ¿cuándo?, a lo que él respondía: “Tan pronto encuentre la manera”.
Y el momento llegó en mayo de 2007 durante el afamado Festival de Cine de Cannes, donde Wenders acudió a las proyecciones del documental U23D, la primera película que explora esta nueva forma de las tres dimensiones.
“¡Con el 3D nuestro proyecto puede ser posible! Sólo de esta manera, incorporando la dimensión del espacio, podría desafiar la idea de traer los movimientos de Pina de forma adecuada a la pantalla”, señaló Wenders en entrevista proporcionada por la distribuidora Canana.
Fue entonces que corrió con la legendaria bailarina y le dijo que era momento de materializar el anhelado sueño de la película. Así que pusieron manos a la obra y comenzaron a seleccionar las piezas que aparecerían en el audiovisual: Café Müller, Le Sacre du printemps, Vollmond y Kontakthof.
En 2009, luego de un año de trabajo, todo estaba listo para el rodaje y entonces sucedió lo más inesperado: Philippina Bausch (su nombre completo) murió el 30 de junio a consecuencia de cáncer de pulmón.
Todo se derrumbó en ese momento e incluso, Wenders canceló el proyecto. Pero entonces comenzó a recibir muestras de apoyo de la familia de la coreógrafa y de los bailarines que había elegido para el show, el realizador alemán decidió hacer la película sin ella.
Ese trabajo está disponible ahora en la cartelera mexicana, luego de la nominación que consiguió al Oscar y de inaugurar la Gira de Documentales Ambulante con una proyección pública en el Centro Histórico.
“Pina era más que el personaje protagónico. Ella era la razón para hacer esta película.
“Cuando falleció, llegaron los bailarines y me dijeron: en los últimos meses hemos practicado todas las piezas que querían grabar, y ahora no pueden dejarnos solos. Tienes que filmar esto más que nunca. Y tenían toda la razón”, recordó el cineasta.
Paradójicamente, Pina nunca pudo estar enfrente de la cámara de 3D y no vio ni un sólo segundo del material filmado que forma parte del documental.
Wenders también confesó una anécdota curiosa: que copió algunos movimientos de Avatar, la cinta punta de lanza en cuanto a la tecnología multidimensional.
“La vi muchas veces y de inmediato me di cuenta que quería que nuestros bailarines se movieran como con la misma gracia y belleza que los personajes de Avatar.
“Así es que nuestros artistas tuvieron que moverse de manera fluida y elegante”, confesó Wenders.
La cinta ya está en la cartelera de nuestro país, pero sólo con 15 copias disponibles.






























