Las propuestas política en tiempos electorales son imprescindibles. Sin embargo, el cine mexicano no se ha quedado atrás en sus intentos de aproximaciones a la situación general del país. Pocas películas nacionales han dirigido su atención al retrato político de las diferentes problemáticas sociales e históricas de México y las que se mencionan a continuación es el puñado más destacado.
Los olvidados (1950)
Luis Buñuel presentó la historia de Pedro, El Jaibo, Ojitos, Meche y Don Carmelo el ciego en el panorama de un barrio marginal en la Ciudad de México.
Considerada como una de las películas imprescindibles del cine nacional, hito por su crudeza y alejamiento del cine tradicional de la época de Oro y a poco más de 50 años de su estreno, la obra del director español sobrevive como referente en el retrato de las clases bajas de México y, a su vez, cuenta con un final alternativo en el caso que el original sea demasiado “cruel”.

La sombra del caudillo (1960)
Bajo el calificativo de “ofensiva para los militares y políticos”, la adaptación de la novela de Martín Luis Guzmán causó incomodidad tanto en la época que fue realizada (fue enlatada por más de 40 años para ver la luz en 1990) como en su formato impreso (en 1929 fue publicada en Madrid y muchos años vetada en México).
La película de Julio Bracho se centra en la trama de la sucesión al caudillo, entremezclada con la lucha por el poder entre Hilario Jiménez e Ignacio Aguirre.































