Tranquilo, con una gran sonrisa y un sentido del humor a flor de piel que lo hace llegar a la carcajada franca y contagiosa, el actor Jesús Ochoa, quien actualmente le da vida a Adriano, millonario maduro y seductor en la telenovela Por ella soy Eva, aseguró a Excelsior on line que no tiene ningún mérito el codearse con estrellas internacionales y moverse en Hollywood, el sueño de muchos colegas suyos, puesto que sólo ha aplicado un secreto que el teatro le enseñó.
“No me siento estrella internacional, el chiste es funcionar donde te llamen, por ejemplo, si produces, tienes que hacer buenos proyectos, a eso le tiro, el teatro me ha dejado la mejor enseñanza: Aprender a jugar en equipo con quien este enfrente”, comentó.
Pese a que Ochoa, ha compartido el escenario con Mel Gibson en la cinta Get the gringo (Atrapen al gringo), que se estrenará el 29 de junio; y con Denzel Washington en Man on Fire y en la cinta 007 Quantum of Solace con Daniel Craig, no se ha dejado impresionar y defiende el talento nacional
“Hay actores de esa talla e incluso mejores aquí en el cine mexicano, que les dicen a los de afuera ‘quítate que ahí te voy’”, comentó.
Además dejó en claro que ese talento no es sólo de actores y directores ya consolidados, sino que confía en las nuevas generaciones que vienen empujando fuerte y que necesitan de los que ya tienen un lugar.
“También hay que saber jugar cuando haces una ópera prima, cuando te piden que eches la mano a quienes comienzan, la situación fundamental es el equipo, saber conformarlo, trabajar juntos en un mismo objetivo con la misma fuerza, esa es la clave de todo”, compartió.
Confía en el trabajo
Respecto a Get The Gringo, la cinta en la que trabajó con Mel Gibson, Ochoa opinó que quedó espectacular.
“Está muy bien, un abrazo al director y amigo Adrian Grunberg y al productor Bruce Davey que llevaron este proyecto de muy buena manera. Fui a una presentación de la película en los Estudios Churubusco y quedó maravillosa, simplemente chida”, dijo.
La historia gira en torno a un criminal (Gibson) que es atrapado por autoridades mexicanas y llevado a una cárcel de alta peligrosidad donde hay sólo narcotraficantes; ahí tendrá que aprender a sobrevivir ayudado por un niño de nueve años.
“Fue una experiencia muy enriquecedora, la locación en Veracruz quedó excelente y bueno la convivencia con Gibson fue muy buena, es un tipo que sabe lo que hace y que tiene respeto por el talento mexicano. En la historia soy un maloso junto con Giménez Cacho, Roberto Sosa, Mario Zaragoza, Tenoch Huerta, Dolores Heredia, una banda mexicana de puro chingón”, contó.






























