La mujer que llevó en su voz gran parte del sentimiento de toda una nación, una mujer ícono de la canción ranchera cuya presencia en el escenario era una garantía de emociones; una mujer que, tal como lo decía Joaquín Sabina, “por su obra y su personalidad, era un patrimonio vivo de la cultura iberoamericana”; esa mujer llamada Chavela Vargas, este 5 de agosto dejó de existir. Su corazón, aquel en el que llevó siempre el amor de todos los mexicanos, se negó a seguir funcionando.
Una neumonía nos arrebató a esta gran cantante y compositora, con 93 años cumplidos; que desde hace décadas se convirtió en un referente de su cultura, su tiempo, pero sobre todo del sentir de la última generación que se resistió al sinsentido de una modernidad a través de la bohemia, el tequila y el arte
Hoy que nos ha dejado, que ya sólo nos quedara el dolor de su ausencia, pero su entrañable legado, vale la pena recordar algunas declaraciones que diera hace algunos años que resumen en gran medida su filosofía de vida:
“Siempre me han preguntado sobre muchas cosas, sobre política, sobre libros, sobre música, incluso sobre la manera como se debe vivir, yo lo único que puedo decir es que yo no tengo ninguna respuesta, yo lo único que he sabido es vivir con amor”.
Chavela, la dama del poncho rojo, siempre fue una mujer valiente, entregada a la vida, pero sin miedo a la muerte, y menos al contemplar la grandeza de las montañas y cerros que rodeaban el paisaje de su casa.
“Los veo por las mañanas y me siento chiquita, porque esos cerros estuvieron mucho tiempo antes de que yo llegara a este mundo y estarán por miles de años más cuando me vaya, entonces qué es nuestra muerte comparada con esa grandeza. Hacemos nuestra luchita en este mundo, a veces logramos algunas cosas, pero nada nos llevamos. Nuestra única misión aquí, a final de cuentas, al final de todos los caminos, es venir a conocer el amor… y si la vida es generosa, llevarnos con nosotros un poquito de comprensión acerca de lo que es”.
Así pues, valga un sentido adiós para esta gran mujer. ¡Descanse en paz, Chavela Vargas!






























