Ernesto de la Peña, fue, a lo largo de toda su vida, una de las mentes más prodigiosas que ha dado este país. Poeta, ensayista, traductor, lingüista, académico de la lengua, filósofo, estudios de la cultura clásica, políglota, un empedernido amante de la música clásica, estudioso voraz de la Biblia, comentarista de radio televisión y conocedor de la cultura en todas su derivaciones. Por desgracia, esa lámpara de conocimiento se apagó el pasado 10 de septiembre, pero detrás de sí deja todo un legado de sabiduría que podemos apreciar a través de su obra.

En días recientes hemos podido leer todo tipo de textos en los que se ensalza la trayectoria literaria e intelectual de este hombre; pese a todo lo que se ha escrito y lo que se pueda escribir, aún las palabras sería limitadas para dar una semblanza fidedigna de lo que Ernesto de la Peña aportó a la cultura de nuestro país.
Es lamentable, que no muchas personas tengan la dicha de adentrarse a la obra y pensamiento de este interesante hombre. Es por eso que, como un sencillo homenaje te dejamos unas breves cápsulas culturales en las que Ernesto de la Peña hace despliegue de sus conocimientos en distintas temáticas.
Una reflexión teológica sobre escalas espirituales
Algo sobre la que, para muchos, fue la primera mujer de la humanidad, sobre la que pende toda clase de leyendas: Lilith.
Por último, muy ad hoc con su muerte, una reflexión sobre el más allá.
Y como un bonus, un reportaje sobre el lamentable fallecimiento y el homenaje póstumo en Bellas Artes.






























